"No elegimos venir al mundo, pero tenemos derecho de elegir donde vivir la eternidad."
28
Nov2010

Vida o muerte

En Brasil, es fácil hablar de cualquier cosa. Sin embargo, cuando el tema es la despenalización del aborto, o sea, dar a la mujer el derecho de interrumpir legalmente la gestación, todo cambia de forma. La hipocresía es general.

El tema aborto dominó el debate en las últimas elecciones y todavía está fresco en la memoria de todos. El Papa llegó al punto de enviar un mensaje especialmente a Brasil pidiendo que no votaran por candidatos que apoyasen la interrupción legal del embarazo.

Es interesante observar que en apenas el 26% de los países del mundo el aborto todavía es considerado un crimen. Cabe hacer hincapié en que estos países están en América Latina, África y Asia, que normalmente son dominados por dictaduras religiosas, económicas y políticas. Para que tengamos una idea, todos los países de Europa, inclusive Italia (sede de la Iglesia Romana), dejaron de condenar a las mujeres por practicar el aborto. Portugal fue uno de los últimos.

Infelizmente, se estima que anualmente se realizan 20 millones de abortos en condiciones inseguras en todo el mundo, y que aproximadamente 70 mil mujeres mueren en estos procedimientos ilegales. No hay cómo saber la cifra de las que sufren traumas físicos y psicológicos por ser atendidas clandestinamente.

No estamos, en ninguna hipótesis, promoviendo el aborto, una vez que podemos imaginar cuán difícil es para una mujer tomar esa decisión. Pero imagine cuántas provocan el aborto en casa sin asistencia alguna, por medio de métodos peligrosos con medicamentos vendidos ilegalmente y que terminan trayendo una serie de problemas. Mientras que otras buscan verdaderos “carniceros” sin ninguna garantía.

Imagine al mundo como un gran navío y en él toda clase de personas. Todos con sus problemas, preocupaciones, riquezas, deudas, esperanzas y frustraciones. De repente, sin que nadie se dé cuenta, una gran piedra se aproxima. Todo bien, está pensando en el Titanic, pude ser… Pero el punto es que una gran tragedia puede suceder. En breve, toda esa belleza se irá a pique. Comienza a entrar agua sin que nadie vea el agujero hecho por el iceberg. El comandante, mientras tanto, sabe lo que está por venir. Así es el mundo y las personas.

¿Cuántos están muriendo sin chances de salvación debido a la ignorancia de aquellos que deberían preocuparse con la vida de los que se están yendo a pique?

¿Con qué ojos ve Dios la situación del aborto? Con seguridad, compadecido con aquellas que son apedreadas por los hipócritas y fariseos. Pues, los religiosos de hoy tienen la misma visión encadenada de aquellos que casi mataron a la mujer adúltera (Juan 8:1).

Obispo Gonçalves

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18
Mar2010

Vocabulario de la Vida

Publicado por Obispo Edir Macedo

11
Sep2009

Calidad de vida

La calidad de nuestra fe en Dios determina la calidad de vida que se quiere. Lea esta maravillosa experiencia, relatada por un autor anónimo.

blog06092009

Teníamos una clase de Fisiología en la escuela de medicina inmediatamente después de la semana de la Patria. Como la mayoría de los alumnos había viajado, aprovechando los días festivos, todos estaban ansiosos para contar las novedades a los compañeros y la excitación era general.

 

Un viejo profesor entró en la sala e inmediatamente detectó que le costaría trabajo poder poner silencio en esa clase. Con gran dosis de paciencia intentó comenzar la clase, pero ¿usted cree que mi compañeros se callaron? Nada de eso.

 

Con una cierta exigencia, el profesor pidió silencio educadamente. No sirvió de nada. Ignoramos la petición y continuamos conversando.

 

Fue entonces cuando el viejo profesor perdió la paciencia y dio la mayor bronca que yo ya presencié.

 

Vea lo que él habló: “Presten atención, porque yo voy a hablar esto una sola vez”, dijo, levantando la voz, y un silencio cargado de culpa se instaló en toda la sala. El profesor continuó:”Desde que comencé a dedicarme a la docencia – eso ya hace muchos años – descubrí que nosotros, los profesores, logramos alcanzar apenas a un 5% del total de los alumnos de una clase. En todos estos años, observé que de cada cien alumnos, sólo el cinco por ciento son realmente aquellos que hacen alguna diferencia en el futuro; sólo el cinco por ciento se hacen profesionales brillantes y contribuyen de forma significativa a mejorar la calidad de vida de las personas. Los otros 95% sirven sólo para hacer volumen; son mediocres y pasan por la vida sin marcar diferencia alguna. Lo interesante es que este porcentaje vale para todo el mundo.

Si prestarais atención, notaríais que de cien profesores, sólo el cinco por ciento son aquellos que hacen la diferencia; de cien camareros, sólo el cinco por ciento son excelentes; de cien conductores de taxi, sólo el cinco por ciento son verdaderos profesionales; y podemos generalizar aún más: de cien personas, sólo el cinco por ciento son verdaderamente especiales. Es una pena muy grande que no tuviéramos cómo separar estos 5% del resto, pues, si eso fuera posible, yo dejaría sólo los alumnos especiales en esta sala y los demás estarían excluidos. Entonces, tendría el silencio necesario para dar una buena clase y dormiría tranquilo, sabiendo que habría invertido en los mejores. Pero, infelizmente no hay como saber cuáles de vosotros son estos alumnos. Sólo el tiempo es capaz de mostrar eso. Por lo tanto, tendré que conformarme e intentar dar una clase para los alumnos especiales, a pesar de la confusión que estará siendo hecha por el resto. Claro que cada uno de vosotros siempre puede escoger a cual grupo pertenecerá. Gracias por la atención y vamos con la clase de hoy.”

 

No necesito explicar el silencio que se hizo en la sala y el nivel de atención que el profesor consiguió después de aquel discurso. De hecho, la bronca tocó en lo más profundo de todos nosotros, pues mis compañeros tuvieron un comportamiento ejemplar en todas las clases de Fisiología durante todo el semestre. Pues, ¿a quién le gustaría de, espontáneamente, ser clasificado como persona que forma parte del grupo de los restantes 95%?

 

Hoy, no me acuerdo de muchas cosas de las clases de Fisiología, pero la bronca del profesor nunca la olvidé. Para mí, aquel profesor fue uno de los un 5% que hicieron la diferencia en mi vida. De hecho, percibí que él tenía razón y, desde entonces, he hecho de todo para quedarme siempre en el grupo de los pertenecientes al 5%, pero, como él dijo, no hay como saber si estamos yendo bien o no. Sólo el tiempo dirá a que grupo pertenecemos. Pero, una cosa es cierta: si no intentáramos ser especiales en todo lo que hacemos; si no intentáramos hacer todo lo mejor posible, seguramente acabaremos formando parte del grupo de los restantes 95%.

 

Así también es en lo concerniente a la fe en la Palabra de Dios. Quien se esmera en amoldar el carácter y conducta de acuerdo con ella, conquistará la vida de calidad que ella promete.

 

Y Jesús dijo: "De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna" (Marcos 19.29-30)


Publicado por Obispo Edir Macedo

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