Arca de la Alianza

La alianza en el dedo simboliza el compromiso con alguien hasta el final de la vida. El Arca de la Alianza simbolizaba el pacto de Dios con Israel. Era llevada por el pueblo escogido como un trofeo eterno. Llevaba en su interior tres elementos: dos tablas de la Ley (la Palabra), la vara de Aarón (disciplina) y un recipiente con maná (pan nuestro del desierto). El Arca era el objeto más sagrado de la Tierra. Representaba a Dios. La dispersión de Israel por el mundo la hizo desaparecer.
La venida del Hijo de Dios dio inicio a un nuevo tiempo: el de la Nueva Alianza. Antes, el pacto de Dios estaba restringido apenas a los judíos. Vida, muerte y resurrección del Señor Jesús extendieron una nueva oportunidad de alianza, pero, ahora, con todos los demás pueblos. O sea, con los que creen.
Sin embargo, el pacto con Dios no se da simplemente por el hecho de aceptar o creer en el Hijo de Dios. Como un matrimonio llevado en serio, donde los dos empeñan la palabra de compromiso mutuo en el altar, con Dios no es diferente. El mantenimiento del matrimonio depende de sacrificios diarios hechos por la pareja. Si uno falla, entonces el compromiso corre el riesgo de ser desecho.
Con Dios no es diferente. Él ya Se sacrificó y mantiene Su Palabra de honra. Pero exige a los que en Él creen el sacrificio de la obediencia. A pesar de que Él no hace acepción de nadie, aún así no acepta el segundo lugar en la vida de nadie.
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” Mateo 16:24. Y advierte: “… y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” Mateo 10:38.
En compensación, a partir del momento en que se firma un pacto con Él, Su aliado se convierte en la propia arca de la alianza viva en este mundo.
¡Magnífico!
Sean bendecidos en nombre del Señor.
Publicado por Obispo Edir Macedo
Pacto con Dios

Pacto o alianza involucra una sociedad entre dos o más personas. El matrimonio es la mayor y más expresiva alianza humana. Eso porque las partes entran en un acuerdo estrictamente espiritual: fe y amor. Por causa de esta base, la entrega mutua es incondicional hasta la muerte.
Infelizmente, en los días de hoy, el matrimonio no ha sido llevado muy en serio. Su importancia sólo ha tenido efecto de su celebración hasta la luna de miel. A pesar de eso, sus valores espirituales y eternos se mantienen. Eso, si consideramos su origen en la Creación, tratándose de la alianza entre Dios y el ser humano. De la parte Divina, Adán y Eva recibieron la Tierra y el dominio sobre todo lo que en ella había. De la parte humana, Dios exigía apenas la obediencia a Su Palabra. Dentro de los términos de este pacto, el ser humano tendría el derecho de participar de TODO lo que pertenecía a Dios y viceversa.
Fidelidad, respeto, compañerismo y dedicación son algunas virtudes oriundas del amor y de la fe. ¿Cómo exigir eso del socio antes no se corresponde con sus obligaciones del pacto hecho en el altar? Lo mismo se da en relación a Dios. ¿Cómo exigirle las Promesas si no se atiende con la obediencia a Su Palabra?
Creo que si nosotros hacemos nuestra parte en un pacto con Dios, pasamos a tener el derecho de exigir de El Sus Promesas. Y El, a su vez, queda obligado a cumplir la parte de El.
Publicado por Obispo Edir Macedo
Pacto con Dios

La vida, en toda su plenitud, sólo depende de una sociedad con Dios. Así fue con Abraham. El Señor lo llamó y le dio una orden con un agregado de siete promesas. Claro, él no tuvo la visión del proyecto Divino para su vida en el futuro. Pero confió y creyó en la Palabra. Su obediencia probó eso. A partir de ahí, quedó establecida la sociedad con Dios.
Esa química de fe en relación con el Creador es el modelo a seguir por quien desea una vida de calidad.
Muchos cristianos estuvieron listos para exigir las promesas, pero, sin corresponder con su parte. ¿Qué sociedad sobrevive sin la participación efectiva de los socios? ¿Qué matrimonio permanece sin el sacrificio de los dos?
Dios envió Su Palabra. Su Palabra es Su Espíritu y retrata Su honra y, sobretodo, Su Divinidad. Quien cree en ella, es decir, sacrifica con su obediencia, estará cumpliendo su parte en el acuerdo. Como resultado tiene que haber un retorno de parte de Dios.
Publicado por Obispo Edir Macedo




