Mi pedido
Mucha gente conoce a Renato Maduro. Fue la primera víctima de las drogas en ser liberado en la IURD. Un hijo en la fe muy amado. Siempre sincero, fiel, cumplidor de sus deberes y, sobretodo, lleno del Espíritu. Su ministerio ha sido confirmado y respetado, tanto que, por los lugares adónde pasó, generó hijos y discípulos en la fe. Ha trabajado en muchas iglesias por Brasil y en el mundo. Hoy, sirve a Dios en California. Pero, por razones desconocidas, ha luchado contra una enfermedad fatal. Ya enfrentó otra y fue curado.
A pesar de estar intercediendo a Dios por él, aún así, PARECE que ese mal, según la medicina está avanzando. Digo parece, porque su enfermedad ya fue eliminada hace dos mil años.
En un intercambio de mail me dice:
En el último mail vino una palabra de fuerza y esperanza: ¡Dios NUNCA nos abandona, a no ser que Él sea injusto! Ayer yo fui al médico y la palabra fue de muerte: Él dijo que este tratamento está terminando, y fue óptimo, pero, no me curó totalmente, ¡y que a partir de ahora yo debería aprovechar al máximo mi vida, porque, lo que se espera es de un 1 año de vida solamente!
Él usó la siguiente expresión: cuando somos pequeños, nuestros Padres dicen: “tienes que ahorrar para tener una garantía en el futuro”, y que en mi caso, ¡llegó la hora de gastar y vivir al máximo lo que pueda, pues no hay mucho tiempo de vida!
Como es importante creer en la Palabra de Dios. ¡Ella tiene vida y trae esperanza!
Me gustaría de apelar para los valientes de la más nueva Tribu de Israel, la IURD, y en especial a sus hijos en la fe, oraciones y ayunos por él. Quien lo hiciera por él, estará haciendo por mí.
El Espíritu Santo dijo: … y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Santiago 5:16
Vamos unir nuestras fuerzas y hacerlo tomar posesión de la cura Divina consumada en el Calvario.
¡Muchas gracias en el Nombre del Señor Jesús!
Publicado por Obispo Edir Macedo
¿Acción u oración?

Saber separar el momento cierto entre oración y actitud es fundamental en la conquista de los beneficios de la fe. Muchas veces, se apela a la oración cuando se debería tomar una actitud. En otras, se toma una actitud cuando se debería orar. A causa de eso, las oportunidades son desperdiciadas y las derrotas aumentan.
El ejemplo de Moisés sirve como lección. Al salir de Egipto, llegó delante del Mar Rojo liderando a tres millones de personas, entre las que había ancianos, embarazadas, niños, recién nacidos, animales, además de sus pertenencias. En la retaguardia, bajo el mando del propio Faraón, venía el furioso ejército egipcio armado hasta los dientes. Moisés no tenía armas ni ejército para defenderse. Las dificultades de locomoción no le permitían huir. Técnicamente no había ninguna salida.
Muchas veces nos encontramos con una situación semejante. ¿Qué hacer? La gravedad de esos momentos era tan intensa que Moisés ni oró. Pero clamó.
“¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco”, fue la respuesta Divina. (Éxodo 14:15, 16).
Dios ha provisto a Su pueblo del cayado de la fe. Esa herramienta exige actitud. ¡Fe y acción! Si hay certeza absoluta, hay fe, ¿por qué orar o clamar cuando se sabe lo que debe ser hecho?
Publicado por Obispo Edir Macedo




