"No elegimos venir al mundo, pero tenemos derecho de elegir donde vivir la eternidad."
5
May2010

Usted y el lápiz

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El niño miraba a su abuelo escribiendo una carta. En cierto momento, preguntó:

- ¿Estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros? ¿Y por si acaso, es una historia sobre mí? El abuelo detuvo la carta, sonrió, y le comentó a su nieto:

- Estoy escribiendo sobre vos, es verdad. Mientras tanto, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tu seas como él cuando crezcas. El nene miró el lápiz, intrigado, y no vio nada en especial.

- ¡Pero es igual a todos los lápices que vi en mi vida!

- Todo depende de la forma en la que tu mires las cosas. Hay cinco cualidades en él que, si conseguís mantener, serás siempre una persona que marcará la diferencia.

‘Primera cualidad:

Puedes hacer cosas grandes, pero no debes olvidar nunca que existe una Mano que guía tus pasos. Esta mano es la de Dios, y él debe siempre conducirlo en dirección a Su voluntad’.

‘Segunda cualidad:

De vez en vez necesito parar en lo que estoy escribiendo, y usar el anotador. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, está más afilado. Por lo tanto, sepa soportar dolores, porque ellos lo harán ser una mejor persona’.

‘Tercera cualidad:

El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar lo que estaba mal. Entiende que corregir una cosa que hicimos no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia’.

‘Cuarta cualidad:

Lo que realmente importa en el lápiz, no es la madera o su forma exterior, sino el grafito que está dentro. Por lo tanto, siempre cuida lo que está en tu interior”.

‘Quinta cualidad del lápiz:

Él siempre deja una marca. De la misma manera, sepa que todo lo que usted haga en la vida, dejará marcas, y busca ser consciente de cada acción.

Publicado por Obispo Edir Macedo

25
Mar2010

Espíritu de Cerdo

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Un carnicero estaba en su negocio y se vio sorprendido al ver entrar a un perro. Él ahuyentó al perro, pero enseguida el perrito volvió.

Nuevamente, intentó espantarlo. Fue cuando vio que el animal traía un papel en la boca.

Tomó la nota y leyó: “¿Puede enviarme 12 salchichas y una pierna de carnero, por favor? Firmado…” El miró y vio que adentro de la boca del perro había un billete de 50 reales. Entonces, tomando el dinero, separó las salchichas y la pierna de carnero, lo puso todo en una bolsa plástica, junto al cambio, y lo puso en la boca del perro.

El carnicero quedó impresionado y como ya tenía que cerrar el local, decidió seguir al animal. El perro bajó a la calle, cuando llego al cruce dejo la bolsa en el piso, saltó y apretó el botón para activar el semáforo. Espero pacientemente con la bolsa en la boca hasta que la señal cerrara y pudiera cruzar la calle.

El carnicero y el perro fueron caminando por la calle, hasta que el perro se detuvo en una casa y puso las compras en la vereda. Entonces, tomando distancia, corrió y se lanzó contra la puerta. Volvió a hacer lo mismo. Y nadie respondía en la casa. Entonces, el perro rodeó la casa, saltó un muro bajo, fue hasta la ventana y comenzó a golpear su cabeza contra el vidrio varias veces.

Enseguida, caminó hacia la puerta, y fue cuando alguien abrió y comenzó a pegarle al perro. El carnicero corrió hasta la persona y lo interrumpió, diciendo: -Por Dios del cielo, ¿Qué está haciendo? ¡Su perro es un genio!

La persona respondió:- ¿Un genio? ¡Esta ya es la segunda vez en la semana que este estúpido se OLVIDA la llave!

Moraleja de la historia:

Usted puede seguir superando las expectativas, pero a los ojos de algunos, usted estará siempre por debajo de lo esperado. Cualquiera puede soportar las adversidades, pero si quiere probar el carácter de alguien, déle poder.

Si algún día alguien le dijera que su trabajo no es el de un profesional, recuerde: inexpertos construyeron el Arca de Noé y profesionales, el Titanic.

El que conoce a los otros es inteligente.

El que se conoce a si mismo es iluminado.

El que vence a los demás es fuerte.

El que se vence a sí mismo es invencible.

¡El espíritu del cerdo nunca está satisfecho!

Publicado por Obispo Edir Macedo

22
Mar2010

Problema grande, solución simple

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Muchas veces el problema es serio, ¡pero la solución puede ser simple!

Un paciente va a un consultorio psicológico y le dice al doctor:

- Siempre que estoy en la cama, creo que hay alguien debajo.
Así, voy debajo de la cama y creo que hay alguien encima.
Para abajo, para arriba, para abajo, para arriba. ¡Me estoy volviendo loco!

- Déjeme tratarlo durante dos años – dice el psicólogo.

- Venga tres veces por semana y le curo este problema.

- ¿Y cuánto cobra? – pregunta el paciente.

- R$ 120,00 por sesión – responde el psicólogo.

- Bien, lo voy a pensar – concluye el sujeto.

Pasados seis meses, ellos se encuentran en la calle.

- ¿Por qué no me buscó más? – pregunta el psicólogo.

- A 120 mangos la consulta, tres veces por semana, dos años, resulta caro, y un sujeto en un bar me curó por R$ 10,00.

- ¿Ah sí? ¿Cómo? – pregunta el psicólogo-

El sujeto responde:

- Por R$ 10,00 le cortó las patas a la cama…

Muchas veces el problema es serio, ¡pero la solución puede ser simple!

¡HAY UNA GRAN DIFERENCIA ENTRE ENFOCARSE EN EL PROBLEMA Y ENFOCARSE EN LA SOLUCIÓN!

Enfóquese en una solución en vez de quedarse pensando en el problema.

Publicado por Obispo Edir Macedo

22
Dic2009

El sabio y la vaquita

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Había una vez, en una tierra lejana, un sabio chino y su discípulo. Cierto día, en su caminata, vieron a lo lejos una cabaña. Al acercarse, notaron que, a pesar de la extrema pobreza del lugar, la casita estaba habitada. En aquella zona desolada, sin plantas ni árboles, vivía un hombre, una mujer, sus tres pequeños hijos y una vaquita flaca y cansada. Con hambre y sed, el sabio y su discípulo pidieron abrigo por algunas horas. Fueron bien recibidos. En cierto momento, mientras comía, el sabio preguntó:

“Este es un lugar muy pobre, lejos de todo. ¿Cómo sobreviven?”

“¿Usted ve aquella vaca? De ella sacamos todo nuestro sustento”, dijo el jefe de la familia. Ella nos da leche, que tomamos y también transformamos en queso y cuajo. Cuando sobra, vamos a la ciudad y cambiamos la leche y el queso por otros alimentos. Es así que vivimos.

El sabio agradeció la hospitalidad y partió. Ni bien hizo la primera curva en el camino dijo al discípulo:

“Vuelva, agarre a la vaquita, llévela al precipicio de allí adelante y tírela hacia abajo.”

El discípulo no lo creyó.

“¡No puedo hacer eso, maestro! ¿Cómo puede ser tan ingrato? La vaquita es todo lo que ellos tienen. Si la tiro al precipicio, no tendrán como sobrevivir. ¡Sin la vaca, se mueren!”.

El sabio, como todos los sabios chinos, apenas respiró hondo y repitió la orden:

“Vaya y empuje a la vaca en el precipicio.”

Indignado, pero, resignado, el discípulo volvió a la cabaña y, suavemente, condujo al animal hasta el borde del abismo y lo empujó. La vaca, como era previsto, se estrelló allí abajo.

Pasaron algunos años y durante ese tiempo el remordimiento nunca abandonó al discípulo. En un cierto día de primavera, carcomido por la culpa, abandonó al sabio y decidió volver a aquel lugar. Quería ver qué era lo que había sucedido con aquella familia, ayudarla, pedirle disculpas, reparar su error de alguna manera. Al doblar por el camino, no creyó lo que sus ojos vieron. En el lugar de la cabaña desierta había un lugar maravilloso, con muchos árboles, piscina, un auto importado en el garaje, una antena parabólica. Cerca de la parrilla, había tres adolescentes robustos, celebrando con su padre el primer millón de dólares ganado. El corazón del discípulo se congeló. ¿Qué le había sucedido a esa familia? Seguro que, vencidos por el hambre, fueron obligados a vender el terreno e ir a otro lado. En ese momento, pensó el aprendiz, deben estar mendigando en alguna ciudad. Se acercó, entonces, al casero y le preguntó si sabía el paradero de la familia que había vivido allí hacía algunos años.

“Claro que sé. Usted la está mirando”, dijo el casero, apuntando a las personas alrededor de la parrilla.

Incrédulo, el discípulo pasó el portón, dio algunos pasos y, llegando cerca de la piscina, reconoció al mismo hombre de antes, sólo que más fuerte y altivo, la mujer más feliz, los chicos, que se habían convertido en saludables adolescentes. Espantado, se dirigió al hombre y le dijo:

“Pero ¿Qué sucedió? Yo estuve aquí con mi maestro hace un año y este era un lugar miserable, no había nada. ¿Qué hizo para mejorar tanto su vida en tan poco tiempo?”.

El hombre miró al discípulo, sonrió y respondió:

“Teníamos una vaquita, de la que sacábamos nuestro sustento. Era todo lo que teníamos. Pero, un día, se cayó en el precipicio y murió. Para sobrevivir, tuvimos que hacer otras cosas, desarrollar habilidades que ni sabíamos que teníamos. Y fue así, buscando nuevas soluciones, que hoy estamos mucho mejor que antes”.

(Autor desconocido).

Publicado por Obispo Edir Macedo

28
Nov2009

Los tres leones

18

En una determinada selva había tres leones.

Un día, el mono, representante electo de los animales súbditos, hizo una reunión con toda la fauna de la selva y dijo: “Nosotros, los animales, sabemos que el león es el rey de los animales, pero hay una duda flotando en el aire. Existen tres leones fuertes. Ahora, ¿a cuál de ellos debemos rendir pleitesía? ¿Quién, entre ellos, deberá ser nuestro rey?”

Los tres leones supieron de la reunión y comentaron entre sí: “Es verdad. La preocupación de los animales tiene sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Necesitamos saber cuál de nosotros será el elegido”.

Pero, ¿cómo descubrirlo?

Esa era la gran cuestión: luchar entre sí ellos no querían, porque eran muy amigos.

El problema estaba planteado.

De nuevo, todos los animales se reunieron para discutir una solución para el caso. Después de usar técnicas de reunión de tipo brainstorming, entre otras, ellos tuvieron una idea excelente. El mono se encontró con los tres felinos y les contó lo que ellos decidieron: “Bien, señores leones, encontramos una solución desafiante para el problema. La solución está en la Montaña Difícil”.

“¿Montaña Difícil? ¿Cómo?”, indagaron los leones.

“Es simple”, ponderó el mono. Decidimos que ustedes tres deberán escalar la Montaña Difícil. El que primero alcance la cima será consagrado rey de reyes.

La Montaña Difícil era la más alta entre todas de aquella inmensa selva. El desafío fue aceptado. En el día marcado, miles de animales cercaron la Montaña para presenciar la gran escalada.

El primero intentó. No pudo. Fue derrotado.

El segundo intentó. No pudo. Fue derrotado.

El tercero intentó. No pudo. Fue derrotado.

Los animales estaban curiosos e impacientes, al final, ¿cuál de ellos sería el rey, ahora que los tres fueron derrotados? En ese momento, un águila sabia, anciana y grande en sabiduría, pidió la palabra.: “¡Yo sé quién debe ser el rey!” Todos los animales hicieron silencio, con gran expectativa.

“Usted sabe, ¿pero cómo?”, le gritaron todos al Águila.

“Es simple”, confesó el águila sabia. “Yo estaba volando entre ellos, bien cerca y, cuando volvieron fracasados hacia el valle, escuché lo que cada uno de ellos le dijo a la montaña”.

El primer león dijo: “¡Montaña, me venciste!”

El segundo león dijo: “¡Montaña, me venciste!”

El tercer león también dijo: “¡Montaña, me venciste, por ahora! Pero vos, montaña. ya alcanzaste tu tamaño final, y yo todavía estoy creciendo”.

“La diferencia”, agregó el águila, “es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor delante de la derrota y quien piensa así es mayor que su problema: es rey de sí mismo. Está preparado para ser rey de los demás”.

Los animales de la selva aplaudieron entusiasmados al tercer león que fue coronado rey entre los reyes.

MORALEJA DE LA HISTORIA:

No importa el tamaño de sus problemas o dificultades que usted tenga. Sus problemas, por lo menos en la mayoría de las veces, ya llegaron a su clímax, ya están en su máximo nivel, pero usted no. Usted todavía está creciendo. Usted es mayor que todos sus problemas juntos.

Usted todavía no llegó al límite de su potencial y desempeño. La montaña de las Dificultades tiene tamaño fijo, limitado.

La fe inteligente es la energía de Dios dentro suyo. Úsela como herramienta de realización de sus sueños. No preste atención a las cosas que se ven, pero sí a las invisibles (sueños) a los que la fe da acceso.

¡Sean bendecidos en el Nombre del Señor!

Publicado por Obispo Edir Macedo

1
Nov2009

Médica sanada por la fe

Publicado por Obispo Edir Macedo

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