Fe sin sangre
Accidentado en la entrada de los primeros auxilios. Tiene una hemorragia permanente. Inmediatamente, el accidentado es llevado al quirófano. Se realizan los procedimientos pre operatorios mientras se busca sangre.
Enseguida, llega la enfermera trayendo una noticia fatal: no hay sangre disponible. El equipo médico se desespera y grita:
Publicado por Obispo Edir Macedo
El Abracadabra de la Fe
Aún antes de conocer a mi Señor, ya disfrutaba del poder de Su Nombre. Recuerdo, en mi juventud, cuando tenía que enfrentar el rigor de las correcciones de mi papá. Me decía a mí mismo: "Dios es Grande, el Señor Jesucristo me ayuda". Esa frase oración ha sido mi escudo ante los peligros y desafíos de la vida. Nunca falló.
Más tarde, el conocimiento bíblico confirmó su eficacia. Por lo tanto, sugiero a todos los que creen, probar ese "abracadabra de la fe".
Publicado por Obispo Edir Macedo
Prueba de fe

Entre todos los dioses egipcios había uno cuya cabeza era de oveja / cordero. Por eso, los pastores de ovejas no eran bienvenidos entre ellos. El esquilado y, en especial, su sacrificio eran una afrenta para la fe egipcia.
El pedido Divino del sacrificio de un cordero y la exposición de su sangre en los umbrales de la puerta de entrada de la casa no debe haber sido una tarea fácil para los israelíes. Exigiría coraje. Ciertamente, eso insultaría a los egipcios y los volvería más agresivos hacia los judíos.
Los hijos de Israel tuvieron que elegir entre sacrificar a Dios y correr riesgo de vida o dejarlo y "salvar" su propio pellejo.
En cada instante de la vida, los convertidos pasan por el mismo dilema delante del mundo. Allí estaba la prueba de su fe.
He aprendido que el ejercicio de la fe es más una cuestión de actitud de coraje en obedecer la voz de Dios que el hecho de sentirlo.
"Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" (Mateo 16:25).
Nadie se salva movido por sentimientos. La salvación exige actitud, acción o materialización de la fe. O sea, ¡coraje!
Publicado por Obispo Edir Macedo
Morderse la lengua

“¿Qué es andar en el espíritu?”, preguntó ella. Se trataba de una joven que acababa de llegar a la iglesia y que todavía no estaba familiarizada con algunas expresiones. Entonces, el pastor, le respondió: “Es estar en el espíritu de la fe”. Ella movió la cabeza, dando a entender que había comprendido su simple y, al mismo tiempo, difícil explicación. Todavía confusa se fue a casa y oró, pero nada pasó.
Un día, una compañera de trabajo mintió respecto a ella y la dejó en apuros con la gerente. Se quedó tan frustrada que tomó sus pertenencias y, sin pedir permiso a su jefa, simplemente se fue a casa más pronto. Todavía en el autobús, lloraba y se preguntaba por qué Dios había permitido que pasase todo aquello; a fin de cuentas, estaba siéndole fiel durante los dos últimos meses, que fue cuando se convirtió. Todo lo que conseguía escuchar en su corazón era “Ande en el espíritu…”
“Pero, Señor, ¿cómo puedo andar en el espíritu si no sé lo que significa?” Fue en ese momento que sin ninguna palabra, Dios le habló con claridad. Necesitaba andar en espíritu cuando la caminata fuera difícil, es decir, tenía que desagradar a su carne y obedecer la voz de la fe. Entonces, bajó del autobús, volvió a su trabajo y pidió disculpas a su jefa por el mal comportamiento, que quedó impresionada con su actitud y decidió no tener en cuenta todas las mentiras. Ella no solamente le mostró a su jefa como era realmente, sino que también fue ascendida y se convirtió en gerente.
Eso es lo que pasa todos los días con las personas que “andan en espíritu”. Los problemas vienen para todas, pero si no tenemos la costumbre de usar nuestra fe para combatirlos, usaremos nuestras emociones –que siempre causan problemas todavía mayores. Por ejemplo, cuando el marido dice algo que no le gusta, le responde de la misma forma, empezando una discusión. O cuando descubre que alguien chusmea respecto a usted y, sin pensar dos veces, decide vengarse de todas las personas implicadas, multiplicando el chusmerío todavía más. O, entonces, cuando provoca un escándalo público debido a una pésima atención recibida.
Andar en espíritu es un compromiso diario. Cuando estamos en el espíritu, actuamos de manera diferente a las otras personas, como si fuésemos intocables muy superiores para envolvernos con las cositas de este mundo. Aprendemos a mordernos la lengua y a ignorar determinadas cosas y seguir adelante.
Las personas que andan en el espíritu siempre controlan de sus emociones. Las que están en el espíritu también andan en espíritu. Por eso, si usted está en el espíritu, ¡ande en espíritu!
Publicado por Obispo Edir Macedo
Carta de un hijo en la fe
Hola obispo,
¿Todo bien?
Me puse muy feliz cuando usted me permitió escribirle. Pero, yo ni sé qué escribir. Me viene una montaña de cosas en la cabeza.
Escuché su reunión, del domingo, y me emocioné mucho. Es eso que creo de la Iglesia Universal, una fe sin igual y un amor que no existe en este mundo.
Cuando era pequeño, mi padre se fue de casa, como usted sabe, y nuestra vida se convirtió en una desgracia en todos los aspectos. Nadie nos ayudó. Hubo pocos, muy pocos, que hasta intentaron, pero no tenían condiciones, no tenían amor, no tenían paciencia, no tenían a Dios.
Nadie podía ayudarnos. Buscamos la ayuda de muchos: iglesias, espiritistas, familiares, hasta iba al cementerio con mi madre a encender velas a mi abuelo fallecido.
Las cosas empeoraban y fue ahí que no había nadie para ayudarnos. Todo el mundo tiene sus problemas y no quieren saber nada del problema de los demás.
Fue entonces que fuimos a la Iglesia Universal, en Pinheiros (San Pablo) y allí había pastores que tuvieron paciencia para oírnos y, lo mejor de todo, FE para luchar por nosotros. Fue a través de esa fe que conocí el amor de Dios y el odio del diablo.
Al oír su oración en relación a las humillaciones y el dolor que usted y el pueblo pasaron/pasan, y recordar todo lo que usted enfrentó en persecuciones y desafíos. Y aún más, oírlo decir que no sabe más qué hacer y hasta pedirle a Dios que le quite la vida como si fuese un favor, ah no obispo, ¡eso no puede suceder!
Si usted no sabe qué hacer, ¿imagine yo? Yo se que Dios le da la dirección y todos nosotros necesitamos de usted. Claro que necesitamos de Dios, pero sólo usted, a través de la Iglesia Universal, nos lleva a Dios. No existe (que yo conozca) otra obra que nos lleve a Dios.
Cuando hablo con mi madre o mis hermanas (todavía falta que una llegue), veo lo que usted hizo por nosotros: ¡nos llevó a Dios!
Solamente por el hecho de habernos ayudado, ya lo considero vencedor y perfecto.
¡Obispo, existen otras millones de personas, como yo y mi familia, que necesitan del señor para guiarlas al Señor Jesús!
Gracias por, aún en medio de las dificultados, persecuciones y calumnias, habernos ayudado.
Oro siempre por toda su familia: la Sra. Ester, el obispo Renato, la Sra. Cristiane, el obispo Julio, la Sra. Viviane, Moisés. Sólo a veces me olvido de mencionar a su nieto (je). Así, se que puede suceder de todo en el mundo, pero existe un hombre de Dios.
Aquí, el trabajo sigue. Son muchas cosas para aprender. Lo que falta en experiencia, lo llevamos en la fe y en la misericordia de Dios hasta aprender, ¿no es? Y Dios ha bendecido nuestra voluntad de ver salvas a las personas, trayendo más y más personas.
En breve, abriremos una iglesia más. Faltan detalles.
Aprendí mucho con los obispos Renato y Julio (y todavía aprendo, pues siempre me mandan sus direcciones) y con el obispo Pedro, que ahora está en Inglaterra. Sus reuniones son muy buenas. Hasta a esquiar me enseñó, ¿es tímido? Sólo en la IURD.
Manténgase con Jesús. Obispo, y un fuerte abrazo.
¡Amamos a Jesús y a usted!
Guilherme, de Irlanda
Publicado por Obispo Edir Macedo





