"No elegimos venir al mundo, pero tenemos derecho de elegir donde vivir la eternidad."
5
Abr2010

Simbolos de la alianza con Dios

Publicado por Obispo Edir Macedo

14
Mar2010

Carta de un ex-miembro de la Iglesia Mundial

Volví a la IURD hace un mes. Mi esposo y yo nos conocimos en la Iglesia Universal y nunca fui al mundo. Me casé y después de dos años mi esposo decidió ir a la Mundial. Fuimos levantados obreros allí. Yo fui por sumisión, al principio me estaba sintiendo bien, pero mi vida espiritual fue cayendo día a día.

Transcurridos casi dos años, yo ya estaba como miembro sólo para agradarlo. Continuaba yendo con él, pero estaba muy mal, espiritualmente hablando. Comenzaron a aparecer problemas de salud que nunca tuve, siempre tomando remedios, pero continuaba tranquila, acompañando a mi esposo, que está como obrero.

Este año, a fines de enero, decidí por mi vida y volví para la Universal, solita. Mi marido estuvo de acuerdo, pero en el fondo él no quiere que vaya, pues me critica todos los días. Quiere que vaya con él a la Mundial y dijo que no está contento con esta situación. Muchas veces, él me trata muy mal, es áspero en sus palabras y me humilla frente a mis padres y de sus parientes, gritándome si yo dudo en alguna palabra o actitud.

Estoy feliz, porque me reencontré con el Señor Jesús. Fui curada, y yo ya ni sabía lo que era tener la presencia de Dios y decir “Yo te amo Jesús”. Y estoy yendo martes, miércoles y domingos, y hace dos domingos fui renovada por el Espíritu Santo, hablando en lenguas, lo que no sucedía hace dos años.

Estoy feliz, pero la presión está aumentando día tras día, y mucho. Hasta cambió el obispo de la Iglesia Mundial en mi ciudad y vino uno que a mi marido le gusta mucho, porque fue quien lo consagró a obrero. No sé qué hacer – estoy orando – no sé si eso que está en mi marido es un demonio o cosas de él, porque él no era así cuando iba conmigo a la Universal. Él siempre fue muy manso, pero ahora está lleno de “razón”. Yo nunca puedo opinar nada, porque ya tengo miedo de decir algo y que él salga con alguna grosería.

Yo me esfuerzo para ser una esposa virtuosa, trabajo (empleo bendecido. A veces, gano más que él) y dejo la casa linda para mi esposo. Cocino, hago lo bueno y lo mejor, doy cariño y siempre fui así, lo traté como a un bizcocho. Prefiero hacer antes las cosas para él y dejar las mías o a mí en segundo plano. Creo que cada día me anulo más y me dedico más y más, pero mi salvación y mi vida con Dios están en primer lugar.

Estoy luchando, no pretendo retroceder. ¿Estoy actuando correctamente? ¿Hasta que punto debo ser sumisa?

Gracias por su atención.

RESPUESTA:

La sumisión de la mujer para con su marido no puede ser considerada sin límites. La sumisión solamente debe ser ilimitada cuando se trata de la relación con el Señor Jesucristo. ¡Él es el Señor!

Imagine si el marido incrédulo exige que su mujer abandone o niegue su fe en el Señor Jesús. ¿Ella tendrá que hacerlo para cumplir su obligación de sumisión? ¡Está claro que no!

Por lo tanto, hay que usar la fe con buen sentido y equilibrio para no entristecer al Espíritu Santo.

Dios la bendiga abundantemente.

Publicado por Obispo Edir Macedo

9
Feb2010

Viviendo el amor

Publicado por Obispo Edir Macedo

18
Dic2009

38

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En este día, hace 38 años, Ester y yo realizamos nuestro segundo mayor sueño: unificamos nuestras vidas. Fue un acto de fe seguido de amor. Esa sociedad física simbolizaba la espiritual que habíamos tenido hace años cuando, por la misma fe, dedicamos nuestras vidas al Señor Jesucristo.

Recuerdo bien el sentimiento dentro de mí. Ella tipificaba la Iglesia del Señor. Teníamos plena convicción que nuestra mutua lealtad reflejaba la nuestra con Dios. Si no era posible cultivar fe y amor con alguien visible, ¿cómo sería con Alguien invisible?

Nuestra unión iba viento en popa. Pero la llegada de Cris interrumpió la luna de miel. Fui puesto a un costado. Su encanto y belleza ocuparon mi lugar. Y, entonces, entramos en un período de adaptación. No fue fácil. Pero con la llegada de Vivi, marcada por el dolor y la humillación, nuestra unión quedó sellada. Aprendimos mucho más a depender uno del otro. Exactamente como acontece en la relación con Dios. Las tribulaciones operan en la práctica de la fe y del amor y estrechan la comunión con Él. Por eso Pablo dijo: “… también nos gloriamos en las tribulaciones.” (Romanos 5.3).

Hoy, después de tantas luchas, humillaciones, lágrimas y dolores, podemos testimoniar para los que vienen atrás: no hemos completado la carrera, pero si hemos, combatido el buen combate y guardado la fe.

Hasta aquí nos ayudó el Señor Dios de Abraham, de Isaac y de Israel.

¡Sean bendecidos los que creen!

Publicado por Obispo Edir Macedo

10
Dic2009

El que HALLA esposa HALLA EL BIEN, y alcanza la benevolencia de DIOS.- Pv. 18:22

Publicado por Obispo Edir Macedo

10
Nov2009

El casamiento de la fe y del amor

Publicado por Obispo Edir Macedo

3
Nov2009

Riqueza Universal

Publicado por Obispo Edir Macedo

1
Abr2009

La Fe y el Sexo

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Después de haber creado al hombre a Su imagen, Dios creo a la mujer. Él no la creo para servir de mujer, hembra, sierva o como objeto de placer del hombre. Antes, Él la creo con la grandeza de ser su auxiliadora. La tarea del hombre era dominar la Tierra y el necesitaría de alguien fuerte e idóneo...

En lo conyugal, la alianza que envuelve amor con responsabilidades de parte a parte. A causa de esto surge la base de la familia, célula madre de la sociedad. En ese contexto hay disciplina y desarrollo. Y de ahí viene la armonía entre Creador-criatura-naturaleza. La trinidad sagrada es integra.

Pero cuando el relacionamiento es sexual no hay amor ni responsabilidades. El concepto familiar es inexistente. Antes, el comportamiento se torna similar a los animales irracionales.

A causa de este desorden espiritual y social, nadie es de nadie. Y por eso hijos nacen sin disciplina, también crecen sin orden y siguen el mal ejemplo de los “padres”.

¡Ese es justamente el mundo en que vivimos! Un mundo donde no hay armonía entre Creador-criatura-naturaleza. De hay la violencia desencadenada...

El relacionamiento conyugal es tan sagrado que simboliza la Alianza del Creador con la criatura. La penetración del hombre en su auxiliadora los hace una sola carne. Paralelamente en una Alianza con el Creador, sucede lo mismo entre la criatura y Él.

(Juan 17:21, 23 . 1 Corintios 3:16)

¿Y que significa eso? Significa la Sagrada Familia de Dios que envuelve el amor y el sacrificio de sangre.

En tiempos pasados, cuando dos personas entraban en alianza, se sacrificaba animales, partiendolos por la mitad, en seguida se separaban sus partes. Los aliados tenían que pasar entre las mitades de los animales. Se trataba de un juramento entre si. El compromiso allí asumido era de lealtad. Caso alguno quebrara con su palabra entonces el otro tendría derecho de hacer con él lo mismo hecho a los animales.

Dios inauguro este ritual de alianza con Abraham. (Génesis 15:9-17) Era un ritual de Sacrificio que seria realizado en el Calvario. Alianza de sangre.

En la luna de miel el miembro masculino es introducido entre las partes femeninas. De ahí se rompe su virginidad y corre sangre... Esa sangre es señal de la alianza entre el marino y su auxiliadora.

Por lo tanto, es a partir de ese principio de fe biblica que debemos mirar al relacionamiento hombre y mujer.

Publicado por Obispo Edir Macedo

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