Aborto: ¿crimen contra quién?
El aborto en Brasil es considerado un crimen, excepto en casos de estupro o cuando está en riesgo la vida de la mujer.
El hecho de ser considerado un crimen no desanima a la mujer a someterse a esa práctica. Anualmente, se estima la realización de más de un millón de abortos en el país, realizados en condiciones inseguras y humillantes para la mujer, con consecuencias de graves daños a la salud y hasta mismo la muerte.
Las mujeres que más sufren ese problema son las más pobres y las afro descendientes, por lo que es también un problema de justicia social y derechos humanos.
Recuerdo la época en la que esperaba en la guardia de un hospital público, y cuando llegaba alguna paciente con hemorragias, indicando un aborto incompleto, percibía la discriminación que sufría de parte de todo el equipo de salud. Se escuchaban comentarios del tipo: para quedar embarazada no lo pensó, sólo gozó, ¡ahora viene a llorar!; y esa paciente era humillada, esperaba callada durante horas para ser atendida, muchas veces, recibiendo las curaciones sin anestesia, y escuchando todo tipo de reprensiones.
Además de eso, aún cuando la paciente tiene una historia clínica y consigue una orden judicial para abortar, el médico puede rehusarse a cumplirla por razones personales. Comienza entonces una verdadera peregrinación en búsqueda de un médico que atienda a esa paciente.
Lo que sucede en realidad son abortos provocados a través de caídas, introducción de objetos en el útero (agujas, alambres, perchas) o de sustancias cáusticas, en ambientes inadecuados.
El problema es grave y complejo y no se resume en la esfera penal o religiosa, y sí en la cuestión social, cultural, económica, política, de salud y derechos de la mujer.
Eunice Higuchi – Médica
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Publicado por Obispo Edir Macedo
¿Qué es matar?

Algunas personas han cuestionado mi posición sobre la despenalización del aborto. Uno de los argumentos más citados es sobre el mandamiento “no matarás”. Pero, me parece que el engaño está en la comprensión de la totalidad del significado del término “matar”.
El diccionario Houaiss, entre varias definiciones que presenta para este verbo, dice: “causar gran perjuicio o daño a; arruinar”. Y también: “causar sufrimiento a; mortificar, afligir; herir”. Vemos, con eso, que matar no es solamente quitarle la vida a alguien, sino también practicar cualquier acto que impida que alguien tenga una vida de calidad, dignidad, felicidad.
Permitir que una criatura no deseada venga al mundo en una familia sin estructura, sin condiciones de ofrecerle una vida mínimamente digna, exponiéndola a la violencia, malos tratos, pérdida de la autoestima y tantos otros males, no significa dar a luz a un ser, sino condenarlo a muerte; una muerte social y psicológica, que va a generar la peor de todas las muertes: LA ESPIRITUAL.
Las criaturas que andan por la calle, entregadas a su propia suerte, no nacieron; fueron arrojadas al mundo, como fruto de la inconsecuencia e irresponsabilidad de adultos desesperados, muchos de los que apenas repiten la historia de abandono y omisión de la que fueron víctimas.
Estos niños, primero son odiados por sus progenitores y después pasan a ser odiados por la sociedad. La misma sociedad que levanta la bandera del derecho a la vida es capaz de dar vuelta la cara en actitud de asco, y atravesar la calle para no pasar cerca de un menor indigente tirado en el suelo, oliendo a heces y orina. Eso se llama hipocresía.
A los que le gusta señalar pecados, necesitan ver que el error no está en interrumpir un embarazo no deseado, sino que está antes: en la banalización del sexo, en la desinformación, en los innumerables factores que llevan a que una pareja se relacione y engendre un hijo con la misma falta de compromiso con la que encaran la vida misma.
No estamos haciendo apología del aborto; estamos diciendo “no” a la hipocresía. Las mujeres no dejan de abortar porque es ilegal. La decisión de interrumpir un embarazo tiene como motivo principal el hecho de que no es deseado, causado por factores que van desde una noche de locura hasta la violencia sexual. Si se toma esta decisión, será llevada a cabo, independientemente de su legalidad, en clínicas clandestinas, que pueden llevar a esas mujeres a la muerte, mutilación o secuelas de procedimientos mal realizados.
La legalidad del aborto permite que estas mujeres puedan ser atendidas clínicamente de la forma correcta, y no pongan su vida en riesgo. Eso es derecho a la vida.
La legalidad del aborto evita que niños inocentes vengan al mundo para sufrir y tener una vida miserable.
La legalidad del aborto evita la clandestinidad de los procedimientos quirúrgicos.
Una mujer que desea interrumpir un embarazo, sea por el motivo que fuere, no es una criminal, es un ser humano afligido, que necesita ser acogido, amado, orientado y no condenado. Es este el papel que la IURD ha realizado como Iglesia.
A todas las personas que miran hacia estas mujeres con odio e intolerancia, creyendo que con esto están agradando a Dios, miren esta palabra: “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él”, (1 Juan 3:15).
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Publicado por Obispo Edir Macedo
¿Abortar una vida?

Leyendo los comentarios posteados en el blog, se puede percibir la sinceridad en las palabras de algunos, ya sean a favor o en contra del aborto. Pero, ¿todas las personas que están comentando harían, de hecho, lo que están escribiendo, ya sea positiva o negativamente? Sinceramente, tengo mis dudas.
El otro día, escribiendo el mensaje ABORTO, me puse en el lugar de mi vecina que había abortado. Entonces pensé: “¿Y si fuese yo, abortaría?”. Juro a gritos que titubeé. Fue ahí que recurrí a mi inteligencia.
Colocándome en el lugar de ella y viendo mi situación real en el momento, optaría por el aborto. No es que no prevenga, al contrario. Pero ¿quién no se acuerda de ese anticonceptivo hecho a base de harina? Muchas mujeres se embarazaron, aún previniendo. Me acuerdo muy bien de las entrevistas. Varias de ellas no tenían condiciones de tener un hijo. Algunas ya tenían, inclusive, más de dos, tres hijos. En este caso, la culpa no era de ellas. Fue una falla del medicamento.
Ahí me pregunto: ¿Para Dios, es más importante traer un niño al mundo, sin tener condiciones para eso, o no traerlo, para ahorrarle cualquier sufrimiento? ¿Dios juzgaría a una madre que no dejó que su hijo viniera al mundo con la intención de no dejarlo pasar necesidades?
Si estuviera en el lugar de aquella joven o, en el lugar de muchas mujeres por ahí, haría lo mismo también. Sólo Dios sabría de mi situación, de mi corazón y de mis verdaderas intenciones.
Que no me malinterpreten los que están en contra del aborto, pero, experimenten, ni que sea por un día, poner a su hijo debajo de un viaducto, andando desnudo, en el más completo frío, comiendo con usted restos de comida (residuos) del suelo. O experimente dejar a su hija de nueve, diez años a la vera de una calle, teniendo que vender su cuerpo infantil, por tres o cinco reales, para comprar un plato de comida o, hasta mismo, para sustentar su vicio.
Tengo certeza de que usted debe estar indignado, ¡pero no soy hipócrita! Si tuviera que ver a un hijo en las condiciones descriptas arriba, abortaría, con todas las letras, lástima que correría el riesgo de morir también sobre una camilla de cirugía clandestina.
¿Sería Dios un verdugo que, a todo costo, quiere que un niño venga al mundo, aún si fuera para sufrir, ser violentado, abusado, y volverse, en el futuro, en la escoria de la sociedad? No es que con todas esas criaturas suceda eso, pero con la mayoría, que nace sin condiciones de venir al mundo, puede estar seguro que sí.
¡No vamos a colar un mosquito y dejar que un camello pase por nuestras gargantas! Si usted está en contra de la legalización del aborto, entonces, debería ser el primero en adoptar un niño que está debajo de los viaductos. Cerca suyo hay uno, con seguridad. Si Dios quisiera que un niño naciese simplemente porque quiere que nazca, cueste lo que costare, entonces, Él debería, de alguna forma y, a cualquier costo, proporcionar la forma de sustentar esa vida.
Si fuera de Su voluntad que cada vida viniera al mundo, entonces, Dios debería ser el primero en ser culpado por tantas tragedias con las personas. Pero, ¿Dios será tan ambiguo, que “ordena” el nacimiento de un ser, para después dejarlo morir en la escasez?
Si fuéramos a pensar que Dios permite el aborto en caso de malformación del feto, riesgo para la madre, o estupro, Él también sería ambiguo, visto que esos fetos también son vidas. ¿Qué diferencia habría entre estos y los otros fetos? Ninguna. Un feto es un feto.
Voy a ser sincera con usted, puedo hasta estar “pecando” en pensar en el aborto de un feto, Al final, es una vida ¿correcto? Sin embargo, ¿qué vida es esta, cuando lo mejor sería haber nacido muerto?
Entre pecar por la sinceridad o pecar por la hipocresía, me quedo con la primera. Por lo menos, no sería igual a los fariseos de la época del Señor Jesús, ¡que dejaban pasar un mosquito para tragar un camello!
Reflexione, ¿Usted realmente cree que un aborto es peor que un hijo en condición infrahumana? Si eso no es hipocresía, entonces, lo llamo egoísmo.
¡Un gran abrazo!
Jaqueline Corrêa.
Publicado por Obispo Edir Macedo
Aborto

Con el paso de los años, vi cuán cruel y egoísta había sido mi posición arrogante para con aquella muchacha. ¿Quién era yo para juzgarla de aquella forma?
De acuerdo con un informe del Instituto Guttmacher, cerca de 70 mil mujeres mueren todos los años víctima de abortos clandestinos. Los países con el récord de muertes son los subdesarrollados de África y América Latina, principalmente, donde la práctica está prohibida.
Leyendo un artículo sobre el asunto, en el Portal R7, recordé el día en el que una vecina decidió confesarme un secreto: me dijo que había abortado. En esa ocasión, me preguntó qué pensaba de la actitud que había tomado. Si aquella joven me estaba revelando algo tan serio, sabiendo el riesgo que corría de ser mal vista por mi, era porque no podía aguantar más con ese secreto. En su cabeza, se sentiría mejor contándolo.
En aquel entonces, mostrando una actitud totalmente inmadura, le dije que, en mi opinión, eso era totalmente abominable, y que jamás abortaría un hijo mío.
Pero, con el paso de los años vi cuán cruel y egoísta había sido mi posición arrogante para con aquella muchacha. ¿Quién era yo para juzgarla de aquella forma?
Sólo quien pasa por una situación de esas sabe lo que debe hacer con su cuerpo. En su caso, ella debía saber lo que estaba haciendo.
Muchas mujeres, sin la mínima condición de criar un hijo, optan por abortar. Algunas, tal vez la mayoría, sin condiciones económicas, recurren al aborto clandestino. De estas, no todas regresan de la camilla, muriendo allí mismo. Y eso, en todas las clases sociales.
No digo que recurrir al aborto es la mejor forma de resolver un problema. Ni digo que esa es la solución ideal para la falta de planeamiento familiar. Pero, si existiese la legalización del aborto, muchas mujeres continuarían viviendo por dejar de ir a las clínicas clandestinas que, sin la mínima condición de higiene y atención humana, les provocan graves infecciones, que terminan con su muerte, muchas veces, precoz.
La legalización de esta práctica no resolvería el problema, pero, por cierto, disminuiría el número de muertes de jóvenes que actúan con desesperación.
Usted puede no estar de acuerdo con lo que dice este mensaje, pero, debe estar de acuerdo conmigo en una cosa: ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a alguien?
Un gran abrazo
Jaqueline Corrêa
Publicado por Obispo Edir Macedo
Aborto
Quiero volver a este tema tan discutido y destacar un comentario, que me llamó la atención, sobre el caso de la niña de 9 años de edad que fue abusada y abortó.
El aborto está entre las tres primeras causas de mortalidad materna en el país. Sólo en 2006, habrían sido hechos más de un millón de abortos y casi 219.000 mujeres terminaron internadas en las redes de salud pública por complicaciones después de la interrupción del embarazo. Mas abajo del comentario, está el texto que escribí hace algún tiempo sobre el tema. Quiero volver a este tema para que usted use la razón y reflexione.
Lea el comentario:
Post: Sobre el Aborto - Juvenal da Silva dijo:
13 de marzo de 2009 a la 1:52
Yo nunca vi tanta falta de sentido común e inteligencia juntos en estos últimos comentarios. ¡Me gustaría saber si esa menor abusada de apenas 9 años y sin probabilidades de sobrevivir al parto de una criatura, cuanto más de gemelos, fuese hija de esa profesora o de quien criticó el aborto! Pimienta en los ojos de los demás es refresco.
El Tercer Mundo fue, es y será siempre subdesarrollado mientras que el clero romano imponga sus doctrinas supuestamente en nombre de Dios. En verdad, ellos quieren más miserables en el mundo para sustentar sus ONGs supuestamente sociales. En África, en América Central y del Sur, en las Filipinas y en otros tantos países de miseria, la Iglesia Católica se hace y sustenta la ostentación papal. En esos lugares los sacerdotes pedófilos no aparecen porque los medios han estado en sus manos. Pero en los EE.UU. el prejuicio que ellos han causado a los parroquianos incautos son recompensados con la justicia americana, más justa e independiente. Por eso ellos han tenido enormes prejuicios económicos (miles de millones de dólares) con sus obispos y sacerdotes pedófilos…
Y después tienen la caradurez de excomulgar a los defensores y benefactores de esta niña violada. ¡Esperemos que lo hagan con todos sus incautos, para que ellos dejen de una vez esa Babilonia!
Estoy con el obispo Macedo. Dios lo bendiga a él y a su familia.
Sobre el Aborto - Publicado por Edir Macedo
Yo estoy a favor del aborto. No es que crea que todas las embarazadas deberían abortar, pero sí, que no todas las embarazadas tienen recursos para tener un hijo.
Podemos considerar este asunto bajo el punto de vista socio-económico, del punto de vista de la fe o del punto de vista emocional. Y como casi todo en la vida se aclara al preguntar, yo pregunto:
¿En qué estrato social el índice de crecimiento poblacional es más acentuado y por qué? ¿A quién le interesa la multiplicación desordenada de seres humanos? ¿Quién gana y quién pierde? ¿Por qué muchos están en contra al aborto de los demás, mientras que ellos mismos los promueven a escondidas? ¿Por qué la misma conciencia que condena al aborto desprecia a los hijos generados fuera del matrimonio? ¿Qué probabilidades hay de que una criatura abortada pierda la salvación de su alma? ¿Cuál es la probabilidad de que una criatura llegue a la edad adulta y pierda la salvación de su alma?
Cuando somos sinceros al responder esas preguntas, la cuestión del aborto deja de parecer tan equivocada como se predica. Decir que el aborto es generado por la falta de temor a Dios, no siempre es verdad. ¿Y cuando se trata de violaciones o defectos genéticos? Con o sin aborto la promiscuidad continuará. Ahora, usemos nuestra fe inteligente. Estar en contra del aborto muy cómodo para los que tienen recursos, pero y aquellos que pasan hambre, ¿qué será de ellos con un hijo más para sustentar?
Que Dios bendiga a todos abundantemente.
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Publicado por Obispo Edir Macedo
Más sobre el aborto
No es mi intención hacerle publicidad al aborto. Aunque la Biblia enseña que “Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él” (Eclesiastés 6:3), aún así, no estoy a favor del aborto indiscriminado.
Pero estoy a favor de la preservación de las madres, que por falta de temor a Dios o infantilidad, entregaron sus cuerpos o fueron violadas y acabaron embarazadas sin ninguna condición de ser madre. Eso sin hablar de las criaturas que, en vez de pasar su infancia con muñecas, terminan siendo víctimas de pedófilos dentro de casa.
Sin hablar de las madres que han usado a sus niños para prostituirlos por míseros reales…
Además de aquellas que han sido usadas por traficantes, convirtiéndose en ladrones, para quitarle la vida a inocentes, lo que ha convertido a nuestra sociedad en un riesgo constante.
Cuando una criatura es generada sin padre ya es un problema grave. ¿Imagine a esa criatura sin madre ni padre? Ciertamente va a crecer con odio hacia la sociedad y va a volverse en contra de todo y de todos. ¿Ahora, en estos casos específicos no sería mejor el aborto oficial amparado por el Estado sin riesgo de vida para las madres?
El feto abortado ya es salvo. ¿Pero, y la madre? ¿Y si ella muere en una clínica clandestina por causa del aborto? ¿Qué será de su alma delante de Dios? ¿Ya reflexionó sobre eso?
Por lo tanto, entre un aborto seguro y el riesgo de la pérdida de la vida de una mujer en una clínica clandestina, yo prefiero que exista el aborto oficial. ¡Es ese el tipo de aborto al que me refiero y que no hiere mi fe!
¿Pero quién tiene intereses contrarios al aborto? El Clero Romano que vive de la miseria ajena, abarca enormes sumas de dinero público para sus “santas casas” y afines, en nombre de las acciones sociales. Ellos han estado en contra del aborto hasta de niños sin cerebro, bajo el estúpido pretexto de que el sufrimiento purifica al ser humano, conforme a la declaración del obstetra católico Dr. Dernival Brandão en el Supremo Tribunal Federal (STF).
(¡Para leer el artículo sobre el tema haga click aquí!)
Y el argumento de que la criatura viene de Dios es una tremenda herejía. Si así fuera, Dios entonces sería un monstruo. Cuando el niño nace de una violación, por ejemplo, ¿esa criatura vino de la voluntad de Dios? ¿Y qué decir del anticristo que nacerá de una mujer? ¿Sería él de Dios o del diablo?
Gente, vamos a usar la fe con inteligencia y no basada en la emoción. De lo contrario, nunca seremos un país de primer mundo.
Dios los bendiga a todos.
Publicado por Obispo Edir Macedo
Sobre el aborto

Yo estoy a favor del aborto. No es que crea que todas las embarazadas deberían abortar, pero sí, que no todas las embarazadas tienen recursos para tener un hijo.
Podemos considerar este asunto bajo el punto de vista socio-económico, del punto de vista de la fe o del punto de vista emocional. Y como casi todo en la vida se aclara al preguntar, yo pregunto:
¿En qué estrato social el índice de crecimiento poblacional es más acentuado y por qué? ¿A quién le interesa la multiplicación desordenada de seres humanos? ¿Quién gana y quién pierde? ¿Por qué muchos están en contra al aborto de los demás, mientras que ellos mismos los promueven a escondidas? ¿Por qué la misma conciencia que condena al aborto desprecia a los hijos generados fuera del matrimonio? ¿Qué probabilidades hay de que una criatura abortada pierda la salvación de su alma? ¿Cuál es la probabilidad de que una criatura llegue a la edad adulta y pierda la salvación de su alma?
Cuando somos sinceros al responder esas preguntas, la cuestión del aborto deja de parecer tan equivocada como se predica. Decir que el aborto es generado por la falta de temor a Dios, no siempre es verdad. ¿Y cuando se trata de violaciones o defectos genéticos? Con o sin aborto la promiscuidad continuará. Ahora, usemos nuestra fe inteligente. Estar en contra del aborto muy cómodo para los que tienen recursos, pero y aquellos que pasan hambre, ¿qué será de ellos con un hijo más para sustentar?
Que Dios bendiga a todos abundantemente.
Publicado por Obispo Edir Macedo




