"No elegimos venir al mundo, pero tenemos derecho de elegir donde vivir la eternidad."
19
Jul2013

¡Vale la pena leerlo!

¡Buen día, obispo!

Este último miércoles (17/07/13), en la reunión de los hijos de DIOS, pude decir "Ah, ¡qué día!" ¡Fue maravilloso! Un gozo inimaginable se apoderó de mi ser. Estaba buscando el Espíritu Santo hace años, pero veía en mí los errores que cometía, y no lograba deshacerme de ellos.

Cuando realmente usé la fe inteligente y comencé razonar, fue entonces que dije "no" para mi yo y me humillé delante del Señor y, gracias a DIOS, Él me respondió. Hoy tengo la certeza de que no formo parte de una iglesia o denominación, sino del Reino de DIOS.

Le agradezco a DIOS por la Hoguera Santa. ¡Saqué el piso de debajo de mis pies! Mi pedido fue tener un encuentro con DIOS, un nuevo nacimiento.

Que DIOS continúe bendiciéndolo, en el nombre de Jesús.

Junior

****************************************************************************************

Llegué a la Universal a los 11 años llevado por mi madre que había llegado a la iglesia después de servir a los espíritus durante más de 30 años. Ella tenía tantos problemas de salud que su casa era prácticamente un hospital. Tomaba muchos medicamentos, casi 20 por día.

Después de participar en una reunión del pastor Renato Maduro, en la Universal de Fortaleza, ella fue curada y nos llevó a tener un encuentro con Dios.

Fui participando de la iglesia, ingresé al Grupo Joven, después al Grupo de Evangelización, después fui obrero y pastor, pero tuve ganas de volver al mundo, al que en realidad aun no había conocido.

Allá comencé a llevar una vida profana. Me prostituí, después seduje a otros muchachos para que también se prostituyeran y ganaran dinero para mí, organicé fiestas de swing (de intercambio de parejas) y comencé a conocer el submundo de las drogas y de la prostitución.

Con el pasar del tiempo, me vi solo y oprimido. Pensé varias veces en terminar con mi vida y casi lo hice, pero Dios todavía tenía un plan para mí.

Fue entonces que, un cierto domingo después de haber consumido mucha cocaína, sufrí un paro respiratorio, seguido de un paro cardíaco, después de que los médicos ya habían llamado a mi familia y dado por terminada mi historia, pedí a Dios, allí mismo en Terapia Intensiva, una última oportunidad, y Él me oyó.

Los médicos dijeron que algo había sucedido, pues mis pulmones habían vuelto al estado normal, o sea, ya no estaban oscuros, y mi respiración también había vuelto a la normalidad.

Entonces volví a casa, y al otro día fui a la iglesia, y ya en los escalones de la Catedral de Fortaleza, después de 15 años de haber estado apartado, volví a los brazos del Señor Jesús. En realidad, yo Lo conocí ese día de hecho y de verdad, pues antes había visto Sus obras en la vida de mi madre y de mi familia, pero no en la mía.

Hoy soy un hombre de Dios. A los 37 años ya soy empresario y estoy cursando dos carreras universitarias, creo que el Señor Jesús ahora es mi amigo íntimo, pues tenemos muchos planes juntos, y mi nombre es Israel, “príncipe de Dios”.

Por eso agradezco al Señor Jesús y a la Universal, que proporcionó esa transformación en mi vida.

Un día volveré al Altar de Dios, si Él lo permite, en el nombre de Jesús. ¡Amén!

Edy Monteiro


Buscar
Idiomas

Bienvenido

Todos los domingos, miércoles y viernes un nuevo mensaje estará disponible aquí.


Facebook
On Line
RSS
Rss - Bispo Macedo
Twitter
Ultimos Comentarios
www.bispomacedo.com.br - © Copyright 2014 - Obispo Macedo